En un ecosistema privilegiado, 300 hectáreas se manifiestan enseñando el poder de las variedades que nos han hecho reconocidos. Tempranillo y Sauvignon Blanc comparten la tierra junto a un notable olivar para conformar un espacio que parece creado para dar gusto a los sentidos.

Es aquí donde palpita nuestra forma de entender el vino; donde se entiende el por qué de nuestros cinco reservas con sólo admirar la gran diversidad de uvas que surgen de sus suelos arcillosos y calcáreos junto a las diferentes orientaciones e inclinaciones del terreno.

El aula natural que nos permite explicar todo lo que es capaz de ofrecer la naturaleza para facilitarnos la elaboración de grandes vinos con mucha personalidad.

Fuente: bodegasaltanza.com